04 agosto 2009

Misterios de la Iglesia (Carmen Porter)

La Iglesia es para todos nosotros un misterio de proporciones interesantes. Incluso para aquellos que se mueven en su seno, desde los que forman parte de sus jerarquías en su base hasta aquellos que se mueven en las más altas instancias.

Como toda institución importante, asentada casi en la práctica totalidad del planeta, y que lleva existiendo desde hace unos dos mil años, muchos son los secretos que guarda de forma hermética. Algunos que no interesan que se conozcan por ser supuestamente perjudiciales para la institución y otros, en cambio, que sin duda guardan con ahínco por ser fuente de fe.

Pues bien, de todo esto y mucho más va el libro de Carmen Porter, "Misterios de la Iglesia". Un trabajo periodístico exhaustivo y profundo que se adentra en ese mundo tan desconocido que se esconde tras la religión.

Carmen Porter hace un buen trabajo con éste su primer libro. Como buena investigadora no supone nada, no intenta influir en conductas del lector. Simplemente nos cuenta hechos. Unos hechos que, a todas luces, harán pensar al lector.

"Misterios de la Iglesia" es un libro que no puede dejarse al margen. No sólo hay que leerlo, sino que analizarlo. Muchos de los acontecimientos ahí reflejados suponen encontrarse de forma clara y concisa con la forma de actuación de la iglesia ante, por ejemplo, exorcismos, apariciones marianas, estigmas, supuestos milagros donde las imágenes sangran... Pocas veces nos vamos a encontrar con un libro que nos muestre este tipo de cosas.


16 julio 2009

Primer Viaje Alrededor del Globo (Antonio Pigafetta)

Puerto de Sanlúcar, 20 de septiembre de 1519, una flota de cinco barcos está por zarpar. Al mando del Capitán General don Fernando de Magallanes, más de 250 hombres salen a la mar en una expedición con rumbo desconocido. Los comandantes de cuatro de los barcos eran españoles, Magallanes, jefe de la flota era portugués.

Tres años después, Sanlúcar vería desembarcar a 18 hombres débiles y enfermos, habían recorrido más de catorce mil cuatrocientas setenta leguas, dando por primera vez la vuelta al globo terráqueo, de este a oeste, descubriendo de paso, un estrecho pasaje que unía por el sur a dos océanos, el Atlántico, viejo conocido y uno nuevo que dio en llamarse Pacífico.

El Capitán General no regresó, fue uno de los que quedaron en el camino. Quien relata la historia es un Antonio Pigafetta, gentil hombre italiano que logró integrarse a la expedición moviendo influencias y pagando su pasaje porque “sabía que navegando en el Océano se observaban cosas admirables”.

Para fortuna nuestra llevó un diario en que narró las peripecias del viaje, y tuvo la suerte de conservar la salud para escribir sin interrupciones.

Cuenta, sencillamente, todo lo que vio, las traiciones y la justicia administrada en el lugar, las deserciones y los abandonos, pero por sobre todo, las penurias vividas en un viaje increíble.

Observa y describe minuciosamente lo que ve, la tierra, la fauna, la flora los nativos, sus vestimentas y costumbres, nada escapa a su pluma. Algunas veces se deja llevar por el entusiasmo y describe como vistas por él, cosas que seguramente le contaron. Exagera también y es responsable de la creencia generalizada que los patagones son gigantes, pero se lo excusamos, lo hace en su afán de contarlo todo.

Es importante notar que donde iba recopilaba vocabularios de las lengua habladas por los nativos de la Patagonia, de las Filipinas, de las Molucas.

Se logra el objetivo original del viaje, llegar a las Malucas navegando hacia el oeste; encuentran las islas donde se hayan en abundancia las especias tan preciadas, canela, clavo, pimienta. Obtiene Pigafetta noticias de los imperios míticos, China, la India.

Zarpa de nuevo el último barco, La Victoria, doblan el cabo de la Buena Esperanza casi sin recursos. Arriban por fin a las Islas de Cabo Verde, algo extraño sucede, llegan un jueves, pero según el diario tan cuidadosamente llevado debiera ser miércoles. No hay error, navegando siempre hacia el oeste ganaron veinticuatro horas. Al fin y al cabo era verdad, “navegando en el Océano se observaban cosas admirables”.
(Fuente: hislibris.com)

19 junio 2009

La Cuarentena (Jean Marie Gustave Le Clézio)

Corre el año 1872 cuando en una taberna parisiense irrumpe desafiante el poeta Arthur Rimbaud y amenaza a la clientela. Diecinueve años después, Jacques Archambau, un joven médico que de niño asistió atónito a la tormentosa escena y que ignora cuán ligado se halla su destino al del célebre poeta, embarca en el Ava con su esposa Suzanne y su hermano Léon rumbo a la isla Mauricio, su tierra natal. Allí les espera el gran clan familiar que antaño expulsara al padre de Jacques y Léon. Sin embargo, tras declararse dos casos de cólera en el barco, los pasajeros —un puñado de europeos y multitud de indios contratados para la recolección de la caña de azúcar— se ven obligados a desembarcar en la isla Plate, frente a Mauricio, para pasar la cuarentena. Abandonados a su suerte, verán convertirse la paradisiaca isla en un infierno del que no saben si saldrán con vida. Frente a un Jacques perplejo y una Suzanne tal vez ya contagiada, Léon volverá los ojos hacia la isla, hacia la joven y bella india Suryavati. Hacia la vida.

02 junio 2009

Ángeles y Demonios (Dan Brown)

Ángeles y demonios sigue al simbologista de Harvard Robert Langdon mientras trata de impedir que la legendaria sociedad secreta de los Illuminati destruya la ciudad del Vaticano gracias al recientemente descubierto poder de la antimateria. El director del CERN Maximilian Kohler descubre en una de las instalaciones del edificio el cadáver de uno de sus físicos más respetados, Leonardo Vetra, asesinado en su propia oficina. En el pecho marcado a fuego con un hierro al rojo grabaron la palabra Illuminati. En lugar de llamar a la policía, Kohler busca la palabra en Internet y finalmente contacta con el profesor Robert Langdon, experto en los Illuminati. Kohler le pide ayuda para descubrir al asesino.

Lo que Langdon descubre en la escena del crimen lo aterra; el símbolo es autentico y la supuesta sociedad desaparecida parece resurgir. Kohler llama a la hija adoptiva de Vetra, Vittoria. Una vez allí se dan cuenta que el contenedor con un cuarto de gramo de antimateria ha sido robado por la sociedad, mientras el contenedor permaneciera conectado en el CERN, la antimateria permanecería flotando en un vacío total creado por arcos magnéticos, proveyendo seguridad; pero cuando es desconectado del abastecimiento eléctrico, el contenedor activa su batería de emergencia la cual dura solo 24 horas. La verdad es que los Illuminati ocultaron el contenedor en algún lugar de la Ciudad del Vaticano, con una cámara de seguridad enfocándolo mientras su reloj sigue un conteo regresivo hacia el momento de la explosión. Esa noche se lleva a cabo el cónclave para la elección de un nuevo papa, haciendo de este un momento perfecto para que los Illuminati oculten la antimateria en el Vaticano y destruyan a las personas más importantes de la Iglesia Católica.

El cardenal Mortati (quien preside la elección) descubre que los cuatro cardenales favoritos, han desaparecido. En realidad han sido secuestrados por el Hassassin, quien también mató a Leonardo Vetra. Langdon y Vittoria se dirigen al Vaticano esperado encontrar al asesino y recuperar la antimateria, Kohler no puede ir con ellos pues sufre una crisis respiratoria por no recibir su inyección diaria. Al llegar, a la búsqueda se suma el camarlengo Carlo Ventresca y la Guardia Suiza que incluye al comandante Olivetti, el capitán Rocher y el teniente Chartrand. Las pistas que Langdon y Vittoria hallan en los Archivos Vaticanos los llevan a inspeccionar los llamados Altares de la Ciencia. Cada altar se refiere a los clásicos elementos (Tierra, Aire, Fuego y Agua) que antiguamente se consideraban las partes constituyentes de toda la materia. En cada altar, uno de los cardenales atrapados por el Hassassin es asesinado por un método relativo al elemento al que se refiere el altar - el cardenal Ebner, de Frankfurt, Alemania, muere cuando llenan su garganta con tierra mientras estaba sepultado hasta la cintura en un cripta subterránea (Tierra); el cardenal Lamasse, de París, Francia, muere apuñalado en los pulmones y es abandonado en la Plaza de San Pedro (Aire); el cardenal Guidera, de Barcelona, España, es colgado sobre una hoguera y muere incinerado (Fuego); y el cardenal Baggia, de Roma, Italia, es ahogado en una fuente (Agua). Todos ellos marcados a fuego con el nombre del elemento en forma de ambigrama. Los medios de comunicación son alertados de los homicidios y luego revelan que el papa fallecido murió debido a una sobredosis de heparina. Esto hace que Vittoria revise el cuerpo del papa y descubre la lengua del cuerpo negra, clara señal de envenenamiento con heparina (podría decirse que ella al revisar la boca del fallecido papa haya practicado la primera autopsia a un Sumo Pontífice).

Más tarde el Hassassin mata a Olivetti y secuestra a Vittoria, pero Langdon acude a rescatarla. Durante la lucha con el Hassassin, Langdon descubre que Jano, el líder de la sociedad, se disfrazará y marcará al camarlengo con una quinta marca. Cuando Langdon está a punto de ser derrotado, Vittoria logra liberarse y ataca al Hassassin. Con la ayuda de Langdon lo arrojan desde el balcón del Castillo de Sant'Angelo , matándolo.

Al descubrir que Maximilian Kohler es el samaritano de la hora undécima, Langdon entonces supone que Kohler es Jano, embarcado en una misión suicida para matar al camarlengo.

Langdon y Vittoria llegan a tiempo para salvar al camarlengo, que ya ha sido marcado con el Diamante de los Illuminati, un ambigrama que muestra los nombres de los cuatro elementos escritos juntos. Cuando la puerta es forzada durante la cita, ven que Kohler apunta con una pistola al camarlengo y que el Diamante está cerca de sus pies. Los guardias suizos abren fuego contra Kohler y el teniente Chartrand mata de varios disparos al capitán Rocher después que el camarlengo grita que el capitán es un Illuminatus. Kohler le da a Langdon una videocámara y le dice que la entregue a los medios de comunicación. Langdon la guarda en uno de sus bolsillos pero no tiene la intención de entregarla a los medios ya que supone que se trata de un mensaje de Kohler acerca de las bondades de la ciencia y las maldades de la religión. Mientras el camarlengo es sacado de allí para llevarlo en helicóptero a un hospital, repentinamente éste parece recibir un mensaje de Dios, revelándole donde esta la antimateria. Vuelve corriendo a la basílica seguido por Langdon, Vittoria, los guardias suizos y dos periodistas de la BBC. Ellos consideran que el sacerdote ha enloquecido a causa del shock emocional. Lo siguen hasta la tumba de san Pedro, lugar donde hallan el contenedor con la antimateria. El camarlengo sale de la cripta con el contenedor y se dirige a la plaza, con la intención de subir al helicóptero y lo hace luego de pedirle al piloto que se baje. Una vez al mando del helicóptero, descubre que Langdon también ha abordado, diciéndole que lo ayudará a arrojar la antimateria una vez que estén lo suficientemente alto para no dañar a nadie. Urgido por Langdon, puesto que al contenedor le quedan solamente algunos minutos antes de agotar su batería, el camarlengo no insiste en que Langdon se baje (aunque ya se lo había pedido) y eleva el vehículo. Una vez a gran altura, el camarlengo le dice a Langdon que lamenta que haya subido al helicóptero, ya que no puede arrojar la antimateria hacia tierra. Entonces Langdon se da cuenta que se trataba de una misión sin retorno. El camarlengo se coloca el único paracaídas y salta. Segundos después el tiempo se agota y la antimateria se libera provocando una enorme explosión.
Pocos instantes después el camarlengo aparece sobre la basílica y la gente cree que se ha producido un “milagro”. Esto hace que todos los presentes, incluyendo los cardenales restantes, griten el nombre del camarlengo.

Mientras tanto, Robert Langdon también se ha salvado de la explosión, al usar la cubierta de vinilo del parabrisas del helicóptero como paracaídas rudimentario. Cae duramente en el río Tíber cerca de la isla Tiberina la cual se dice que posee poderes curativos milagrosos. Despierta pocos minutos después en el hospital, allí una enfermera le dice que algunos de sus efectos personales se han salvado incluso la videocámara de Kohler, que repetía su grabación una y otra vez. Langdon la oye (pues el visor está roto) y se da cuenta que no es un sermón sobre ciencia y religión. Langdon, encolerizado logra que lo lleven en un helicóptero-ambulancia hasta el Vaticano. Una vez allí le muestra la grabación a los cardenales en un televisor. Entonces es finalmente revelado que el camarlengo es Jano y que engañó al Hassassin haciéndole creer que los Illuminati seguían activos y las marcas habían sido confiscadas y ocultadas en el Vaticano siglos atrás. Kohler había hablado con Rocher y el había revelado la verdad sobre el camarlengo. Rocher había permitido que Kohler entrase a hablar a solas con el camarlengo llevando una pistola oculta en la silla de ruedas. Kohler también había leído el diario de Leonardo Vetra donde decía que se había entrevistado con el Papa, la única persona que sabia del descubrimiento de Vetra antes de ser asesinado. Usando la psicología, Kohler logra que Ventresca admita que contrató al Hassassin para matar a Leonardo. Kohler le dice al camarlengo que ya no tiene escapatoria, ahora que ha confesado su pecado, pero Ventresca le dice que “confesar los pecados es el escape”. Entonces se marca el pecho con el diamante de los Illuminati. Al gritar alerta a los guardias, que matan a Kohler. Después de mostrar esto, todos en la Capilla Sixtina se quedan asombrados y el cardenal Mortati se da cuenta que esto significa que el camarlengo mató al Papa. El camarlengo le responde que el Papa era un “vil mentiroso” y le dice a todos que el Papa tenía un hijo, y que por lo tanto había quebrantado su voto de castidad. Mortati le contesta que aunque el Papa se había enamorado de una mujer, no quebrantó ningún voto ya que el niño nació gracias a la inseminación artificial. Entonces Mortati le revela que el hijo del Papa no es otro que el camarlengo Carlo Ventresca. Impactado por las terribles implicaciones de esto, el camarlengo escapa y luego se incinera en el balcón principal. Luego sus cenizas son juntadas por Mortati y colocadas junto al sarcófago del Papa.

El cardenal Mortati es considerado elegible y es votado Papa. Asombrosamente los reporteros británicos revelan que esa noche se han elegido dos Papas; de acuerdo a las antiguas leyes si los cardenales y otros sirvientes de la Iglesia gritaban el nombre de la persona a la vez y en forma espontánea, la persona es elegible. Cuando los cardenales gritaron el nombre del camarlengo, involuntariamente lo estaban eligiendo como Sumo Pontífice (se debate sobre si el final de la historia es ético o no, ya que el camarlengo consiguió lo que quería). Langdon y Vittoria se hospedan en el Hotel Bernini. El teniente Chartrand entrega a Langdon una carta y un paquete del nuevo Papa. El paquete es la marca del Diamante de los Illuminati el cual es cedido a Langdon en préstamo indefinido. (Fuente: wikipedia)

19 mayo 2009

El Buscador de Oro (Jean Marie Gustave Le Clézio)

Hace mucho tiempo que estoy en este valle. ¿Cuántos días, cuantas noches? Hubiera debido llevar calendario, como Robinson Crusoe, haciendo muescas en un pedazo de madera. En este valle solitario me siento tan perdido como en la inmensidad del mar.” Estas palabras definen perfectamente la aventura existencial del reciente Nobel de Literatura J. M. G. Le Clézio y enmarcan también la aventura vital de Alexis L’Étang, natural de Isla Mauricio, en cuyo diario, fechado de 1892 a 1922, aparece la intrépida búsqueda del tesoro de un corsario del siglo XVII, supuestamente enterrado en Rodrigues, una de las islas Mascareñas. Esta búsqueda acabará por convertirse en la empresa y la obsesión de su vida. El tesoro toma cada vez formas diferentes: el jardín del Edén que rodea la casa de su infancia, los sueños de aventuras, el paisaje mineral de la isla... Alexis L´Étang descubre poco a poco, admirado, la íntima relación entre todos los elementos que van apareciendo en el curso de su exploración y, gracias al enigmático corsario, conseguirá descifrar el universo mágico que le rodea. Estamos ante una obra maestra caracterizada primordialmente por una extraña y cautivadora belleza y la emocionada admiración hacia los grandes relatos de aventuras marítimas.
(Fuente: Lecturalia.com).

04 mayo 2009

Quién de Nosotros (Mario Benedetti)


"Sólo hoy, al quinto día, puedo decir que no estoy seguro. El martes, sin embargo, cuando fui al puerto a despedir a Alicia, estaba convencido de que era ésta la mejor solución. En rigor es lo que siempre quise: que ella enfrentara sus remordimientos, su enfermiza demora en lo que pudo haber sido, su nostalgia de otro pasado y, por ende, de otro presente. No tengo rencores, no puedo tenerlos, ni para ella ni para Lucas".

Así empieza “Quién de nosotros”, la primera novela del escritor uruguayo Mario Benedetti, en la que aborda, con eficaz sutileza, el clásico tema del triángulo amoroso. Miguel, Alicia y Lucas, los protagonistas de esta historia, ofrecen diferentes versiones de un mismo conflicto sentimental a través de un fascinante juego de espejos. En la última línea, uno de ellos concreta un interrogante que flota con ambigüedad a lo largo de toda la obra: “¿Quién de nosotros juzga a quién?”.

01 mayo 2009

Mira si yo te querré (Luis Leante)

Catarsis crónica. Eso es lo que me ha provocado la post lectura de esta historia. Y digo “post” porque no así al final, durante toda la novela me la pasé muy entusiasmado y expectante con lo que sucedería al final. No que no me haya gustado su final, pero me dejó tan afectado de conmiseración que todavía me siento deambulando entre las dunas del Sáhara.

Por más que uno así lo crea nunca se está preparado para el final de un libro. Y no se trata de que suceda o no lo que esperamos sino más bien la sorpresa que nos tiene reservada el autor, esto quizás como una muestra de agradecimiento por haber leído —y en ocasiones comprado— su libro.

Esta novela, que se desliza por una espiral de acontecimientos casi alucinados, nos cuenta una de las historias de amor más tristes y menos románticas que yo haya vivido —leer un libro es vivir lo que se narra; si no se vive es porque el libro es un cadáver—. Aunque me duela reconocerlo ya me había dibujado si no completo por lo menos parte del final: pensaba que era una de esas historias en donde “al final todos fueron felices para siempre”.

“Mira si yo te querré”, del español Luis Leante, fue ganadora del Premio Alfaguara 2007. Esta obra —que toma su nombre de un verso de la canción “Las Corsarias”— nos cuenta la historia de Santiago San Román, un joven humilde, de sobrada picardía, que termina en el desierto del Sáhara como miembro del ejército; y de Montserrat Cambra, la hija de un médico y profesor, perteneciente a la alta burguesía barcelonesa de los años setenta.

El resultado del cruce entre las vidas de Santiago y Montserrat nos queda vedado hasta las últimas páginas del libro, adonde nos lleva el autor a través de las peripecias que vivió la también doctora Cambra en su viaje a la región del Sáhara en busca de su amor de juventud, el que ella consideraba muerto hacía más de veinticinco años; y lo que en realidad sucedió con San Román.

A medida que vamos avanzando en sus páginas, “Mira si yo te querré” nos muestra también el cruce de dos culturas, a las que unen asuntos políticos, y el proceso de cómo España perdió la última de sus colonias, dando inicio a una nueva era en la vida de este país.

Desde el principio, el autor nos mantiene en un suspenso emocionante, alternando diferentes historias con distintos usos, voces y estilos narrativos, y que al final se enlazan con una misma cuerda.

Cuando llegamos a los capítulos que cierran esta historia, nos encontramos con los estragos de la guerra, de la soledad. Montse encontra lo que buscaba en su viaje: Santiago San Román. Pero es el lector quien la lleva a descubrirlo. Más bien, es el lector quien lo descubre, ¿o es que Montserrat Cambra y el lector son el mismo?

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